De la noche al día. Tras el hundimiento que supuso la pandemia, el sector turístico ha vivido el mejor verano del último cuarto de siglo. Al menos así se desprende de los datos de coyuntura hotelera, aunque habrá que esperar aún unos días para conocer el balance de los alojamientos rurales, las viviendas turísticas, los albergues y los cámpines. En todo caso, los datos vienen a confirmar lo que se ha notado en la calle durante los meses de junio, julio y agosto. Habitualmente, cada informe del INE suele ser un mazazo para la provincia, pero en este caso, no ha sido así. Aunque ahora estemos en la cuesta de septiembre (con todo lo que desde el punto de vista económico supone para las familias el inicio del curso) y aunque las hipotecas no dejen de encarecerse por la subida de los tipos de interés, lo cierto es que muchos han mantenido ese deseo de ‘desquitarse’ de lo que se perdieron por culpa de la pandemia y han seguido viajando. Quizá ahora haya que recortar, pero lo cierto es que el cambio de mentalidad que ha dejado el covid hace que la gente viva más al día y a llevar las cosas buenas por delante. Además, con todo ello se ha vuelto a demostrar algo que ya sabía o debería saber todo el mundo. El potencial turístico de León es brutal y aún queda mucho por desarrollar. Tenemos que seguir mejorando en promoción, en capacidad hotelera y en mantener como oro empaño todos nuestros encantos patrimoniales, naturales y gastronómicos.
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