La situación que atraviesa el centro médico de Cistierna está copando buena parte de la actualidad a lo largo de las últimas semanas, sobre todo desde que cientos de sus vecinos se concentraron ante el decadente edificio para exigir que no les quitaran más médicos. El caso de Cistierna se puede utilizar como termómetro de lo que está pasando actualmente con la sanidad pública, y eso que estamos hablando de una cabecera de comarca, concretamente de todo el cuadrante noreste de la provincia. En primer lugar, el estado del edificio es verdaderamente lamentable, pues lleva tiempo usándose como arma arrojadiza entre partidos políticos sin que ninguno aporte soluciones, ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo. Por otro lado, la Junta insiste en que no va a quitar ninguno de los médicos que actualmente trabajan en este área, pero quizá sea eso lo más preocupante: lo que debe hacer es reforzar a los que hay, que es lo que piden los vecinos, puesto que demasiado a menudo la salida a alguna localidad de la comarca del que está haciendo guardia deja sin cobertura el propio centro. Por eso, la solución no es mantener: es aumentar.
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