El planteamiento del alcalde de León abre un debate necesario sobre la responsabilidad democrática en tiempos de polarización. Ante la posibilidad de que Vox entre en el gobierno autonómico, la propuesta de que el PSOE valore la abstención si pierde las elecciones no es una cesión ideológica, sino un ejercicio de madurez política. La democracia no se agota en la aritmética parlamentaria; también exige proteger valores constitucionales, derechos civiles y la convivencia social. Facilitar gobiernos sin la extrema derecha puede ser una decisión legítima cuando el objetivo es preservar la estabilidad institucional y evitar retrocesos en igualdad, pluralismo y cohesión territorial. El alcalde acierta al situar el interés general por encima del cálculo partidista. La abstención, en este contexto, no implica renunciar a la oposición ni al proyecto socialista, sino asumir que hay líneas rojas que no deben cruzarse. Normalizar pactos o dependencias de fuerzas que cuestionan consensos básicos debilita el sistema y profundiza la fractura social. Además, la propuesta invita a una reflexión más amplia sobre la política de Estado. España necesita acuerdos transversales que frenen la radicalización y refuercen la confianza ciudadana en las instituciones. Actuar con responsabilidad hoy puede evitar conflictos mayores mañana. Lo cierto es que parece una idea cargada de sentido común... salvo porque eso dispararía aún más a Vox.
No es tiempo de sectarios
Acierta el alcalde de León, que una vez más pone por delante los intereses de los ciudadanos a los de su partido, al proponer a su partido que se abstenga para permitir al PP gobernar y aislar a Vox
24/12/2025
Actualizado a
24/12/2025
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