Seguramente los de fuera no ayudan en demasiado, pero lo cierto es que en León tampoco es que los políticos puedan dar ejemplo de su gestión dentro. Y es que en plena polémica sobre cuál debe ser el grado de implicación del Gobierno, en este caso de Aena, en impulsar la terminal de carga del Aeropuerto de León, lo cierto es que en lo que hay actualmente y en lo que depende de los políticos de esta tierra, la gestión es más que deficiente. Para muestra un botón (o un avión) y es que hace escasos días que se adjudicaba el nuevo contrato que regirá los vuelos regulares del aeródromo leonés durante los próximos, como mínimo, dos años. Un contrato que parece un copia pega del anterior ya que se mantiene la apuesta, como único destino internacional, por una ruta que no ocupó ni el 25% de los asientos ofertados en su segunda temporada. Ya no valen las pruebas ni la ausencia de datos, la conexión aérea entre Oporto y León ha demostrado ser un fracaso que por cierto le cuesta a todos los leoneses unos 6.000 euros por avión que despega o aterriza en La Virgen delCamino. Un despropósito que invita a pensar en que antes de mirar hacia los demás, más vale mirar hacia uno mismo.
Mirar fuera sin poder dar ejemplo dentro
En plena polémica sobre la voluntad o no de Aena en desplegar la terminal de mercancías del Aeropuerto de León, el nuevo contrato de vuelos regulares incluye una ruta que ha confirmado su fracaso
11/05/2026
Actualizado a
11/05/2026
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