Menos muertos, la misma urgencia

La reducción de la siniestralidad en las carreteras leonesas no oculta una realidad persistente: la provincia sigue pagando un precio demasiado alto por unas vías que requieren más inversión, prevención y compromiso público

09/01/2026
 Actualizado a 09/01/2026

El balance de siniestralidad vial de 2025 en la provincia de León deja un dato que invita a una lectura doble, tan necesaria como incómoda. Es cierto que las cifras mejoran: 18 fallecidos en carretera son diez menos que el año anterior. Pero también lo es que ese número sigue situando a León entre las provincias con peores registros de la última década y entre las más castigadas de Castilla y León. La estadística vuelve a señalar un patrón conocido y persistente: las carreteras convencionales continúan siendo el escenario principal de la tragedia. Salidas de vía, colisiones evitables y atropellos componen una sucesión de episodios que recorren la geografía provincial de enero a diciembre, sin distinguir comarcas ni edades. La mejora, por tanto, no puede interpretarse como un éxito, sino como un aviso de que el problema sigue ahí. Reducir la siniestralidad no depende solo de campañas de concienciación ni de la prudencia individual, imprescindibles ambas. Requiere inversión sostenida, mantenimiento adecuado de las vías y una planificación realista que tenga en cuenta la dispersión territorial y el envejecimiento de la red viaria leonesa. Porque mientras haya 18 nombres detrás de una cifra, cualquier balance seguirá siendo insuficiente.

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