La reducción de las ratios en la enseñanza pública leonesa es, en términos generales, una buena noticia. Las cifras oficiales sitúan a León claramente por debajo de las medias autonómica y nacional y muestran una evolución favorable durante la última década. Menos alumnos por aula permiten, sobre el papel, una atención más individualizada, facilitan la convivencia y ofrecen mejores condiciones para el trabajo docente. Sin embargo, las estadísticas necesitan contexto. Parte de esta reducción está relacionada con la despoblación y con el peso del medio rural, donde mantener abiertas aulas con pocos escolares es también una cuestión de vertebración territorial. Al mismo tiempo, las medias pueden ocultar una realidad MUY distinta en centros urbanos de León, Ponferrada o Astorga, donde aún hay grupos numerosos, sobre todo en Secundaria. Por eso, la bajada general de las ratios no debería servir para dar por resuelto el problema. El reto pasa ahora por adaptar los recursos a la realidad de cada centro y acelerar unas mejoras que los docentes ven demasiado lentas. La educación pública no puede conformarse con buenas medias: debe aspirar a que esas buenas cifras se traduzcan en mejores condiciones en todas las aulas.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.