La criminalidad aumentó un 6,6 por ciento en la provincia de León durante el primer semestre del año. Aunque la tasa continúa diez puntos por debajo de la media nacional, la evolución de los datos exige una respuesta proporcionada y eficaz por parte de las administraciones y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. La reunión celebrada entre la Subdelegación del Gobierno, la Policía Nacional y la Guardia Civil supone un paso necesario. El incremento de los controles, el análisis de los lugares y horarios con mayor incidencia delictiva y el seguimiento de los delincuentes reincidentes son medidas razonables para anticiparse a los delitos y mejorar la respuesta policial. También resulta fundamental reforzar el intercambio de información con otros municipios y provincias, porque la delincuencia no entiende de límites administrativos. León sigue siendo una provincia segura, pero ese argumento no puede servir para restar importancia a un aumento generalizado de los delitos, especialmente de los robos en viviendas y comercios, las sustracciones de vehículos y el tráfico de drogas. La seguridad requiere medios, coordinación y prevención, pero también explicaciones claras a los ciudadanos. Reconocer el problema es el primer paso; ahora corresponde demostrar que las medidas anunciadas ofrecen resultados.
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