León se resiste a ver su tren enterrado

La sociedad leonesa muestra su hartazgo con una multitudinaria convocatoria que deja claro que no se aceptará otra propuesta que no sea la del regreso del tren a Padre Isla

19/01/2026
 Actualizado a 19/01/2026

Miles de leoneses han vuelto a ocupar la calle para recordar algo elemental: un tren que no llega al centro es un tren que deja de servir a su territorio. La cadena humana entre La Asunción y el corazón de León no fue solo un gesto simbólico; fue la expresión de quince años de agravios, inversiones mal orientadas y una solución que empeora el problema. Cambiar el tren por un autobús eléctrico y cubrir las vías supone condenar a los pueblos a un trasbordo permanente, expulsar a usuarios con bicicletas, movilidad reducida o animales, y renunciar a la función vertebradora de la vía estrecha.

El argumento de la imposibilidad técnica no convence cuando existen ejemplos en otras ciudades. Aquí la cuestión es política. La protesta apunta al Ministerio y a su titular, Óscar Puente, por ignorar la rentabilidad social del servicio. Pero también interpela a las instituciones locales.

En este contexto cobra especial relevancia el compromiso del alcalde, José Antonio Diez, de no conceder la licencia para enterrar las vías. Es un gesto que abre una vía de esperanza. León no pide privilegios: exige que el tren vuelva a llegar donde siempre llegó.

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