León ante el espejo demográfico

Llegan más personas de las que se marchan gracias a los extranjeros y, aun así, la provincia sigue encogiéndose por la enorme diferencia que hay entre el número de nacimientos y el de fallecimientos

12/12/2025
 Actualizado a 12/12/2025

Los últimos datos de movilidad residencial muestran que León vuelve a cerrar el año con un saldo migratorio positivo. Llegan más personas de las que se marchan y, aun así, la provincia sigue encogiéndose por la enorme diferencia entre nacimientos y fallecimientos. La despoblación, por tanto, no se explica por la marcha de jóvenes –que también pesa–, sino por un tejido demográfico que pierde población de forma natural a un ritmo alarmante. En este contexto, conviene señalar un hecho que a menudo se pasa por alto: sin la llegada de población extranjera, el retroceso demográfico sería mucho más profundo. La inmigración sostiene prácticamente todo el crecimiento registrado, mientras que el aporte del movimiento entre territorios españoles es mínimo. Es una realidad incómoda para algunos, pero indiscutible para quien observe las cifras con rigor. León se enfrenta a un desafío estructural que exige políticas valientes. Atraer y fijar población –especialmente a quienes vienen de otros países en busca de oportunidades– debe dejar de verse como una cuestión periférica para convertirse en una estrategia central. La provincia no puede permitirse prescindir de quienes hoy la mantienen viva.

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