Informar nunca puede ser un riesgo

Las agresiones sufridas por periodistas durante las concentraciones en apoyo a Ceuta, también en León, constituyen un ataque intolerable a la libertad de información y al derecho de los ciudadanos a conocer lo ocurrido

04/09/2026
 Actualizado a 04/09/2026

Las concentraciones celebradas en apoyo a Ceuta dejaron una imagen intolerable: las agresiones sufridas por profesionales de la información mientras cubrían las protestas. En León, como en puntos de España, periodistas y equipos fueron increpados, acosados o atacados por intentar contar lo que estaba ocurriendo. No puede haber matices ante hechos así: son gravísimos y exigen una condena, además de la identificación y sanción de sus responsables. Aún estamos esperando la solidaridad o la condena pública por parte de los responsables políticos. El periodista no acude a una movilización para formar parte de ella, sino para informar a la sociedad. Impedir su trabajo supone atacar el derecho de los ciudadanos a conocer lo sucedido. La libertad de expresión ampara la crítica a los medios, incluso la dura, pero jamás la intimidación ni la violencia. Y esto debe sostenerse por muy cierto que sea que hay periodistas que son auténticos delincuentes de la información. Los abusos, manipulaciones o malas prácticas se denuncian y se llevan ante los tribunales. Nunca justifican una agresión. Normalizar estos ataques degrada la convivencia democrática y convierte las calles en espacios donde solo informa quien obtiene permiso de quienes gritan más fuerte.

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