La Fundación Ciudad de la Energía, la Universidad de León, la Junta de Castilla y León a través de la empresa pública Somacyl y empresas privadas del sector forestal ponen en marcha el proyecto ‘Populus adapt’. El objetivo es, a lo largo de los próximos dos años y medio, estudiar la adaptación de los chopos al cambio climático mediante pruebas de estrés hídrico. Se trata de analizar cómo afecta la sequía a tres variedades diferentes de este árbol con el objetivo de implementar las medidas necesarias para que su cultivo sea lo más rentable posible y su madera de mejor calidad. León llegó a acoger en algún momento no demasiado lejano la mayor concentración de chopos de Europa, y se trata de un árbol muy vinculado a esta tierra, a las riberas de sus ríos. Sin embargo, el excesivo consumo de agua es uno de los grandes problemas, por eso este proyecto pretende experimentar para alcanzar un nuevo chopo que consuma menos agua, genere más madera y, sobre todo, que capte mucho más CO2. Del éxito del proyecto depende en buena medida el futuro de este cultivo no sólo en la provincia, sino de su pervivencia como alternativa en los terrenos baldíos.
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