La crisis económica desatada hace ahora década y media reventó el mercado de trabajo en casi todos los sectores productivos y en todas las franjas de edad, pero cierto es también que aquellos que tenían mayor formación tuvieron más oportunidades a la hora de mantener o conseguir un empleo. En este sentido, los mayores representan uno de los colectivos con mayores problemas a la hora devolver al mercado laboral y ello puede atribuirse a que tienen menos formación y menos capacidad a la hora de reciclarse y adaptarse a las necesidades del mercado laboral. Siete de cada diez desempleados de este grupo de población tienen únicamente los estudios obligatorios y acaparan cuatro de cada diez beneficiarios del subsidio, que se cobra una vez que se ha agotado la prestación hasta que encuentran un puesto de trabajo o alcanzan la jubilación. Son edades complejas, porque también hubo jóvenes que dejaron sus estudios seducidos por empleos bien remunerados antes de la crisis, pero ellos tuvieron más margen para reciclarse y adaptarse a las necesidades del mercado laboral.
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