La desiguladad de las pensiones leonesas

León sostiene buena parte de su economía gracias a miles de pensiones, entre las que las hay privilegiadas y otras que condenan a muchos mayores, especialmente mujeres, a vivir con enormes dificultades

27/05/2026
 Actualizado a 27/05/2026

León sostiene buena parte de su economía sobre las pensiones, pero ese colchón social esconde diferencias demasiado profundas entre quienes cobran más de 3.000 euros y quienes apenas llegan a fin de mes. Sin las pensiones, León tendría una economía mucho más frágil. En una provincia envejecida, con poca población activa y demasiados jóvenes fuera, esos ingresos sostienen hogares, comercios, bares, farmacias y servicios básicos en pueblos y ciudades. Pero conviene no idealizar una realidad que también encierra una brutal desigualdad. La pensión media puede parecer aceptable sobre el papel, pero detrás de esa cifra conviven prestaciones muy elevadas, muchas vinculadas a antiguos regímenes especiales, con pensiones de viudedad o de mayores de 85 años que apenas permiten vivir con dignidad. León necesita defender el sistema público de pensiones porque es una garantía social y también un motor económico. Pero defenderlo exige reconocer sus desequilibrios, especialmente los que castigan a las mujeres y a los más mayores. La provincia no puede permitirse que su principal red de seguridad sea también otro espejo de sus desigualdades, aunque se trate de otro objetivo que se convierte en quimera.

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