Los derechos de los médicos son los de todos

Resulta inaceptable que quienes sostienen la salud pública vean vulnerados derechos tan básicos como el descanso, la conciliación o el reconocimiento profesional como quiere el Gobierno con su estatuto marco

10/12/2025
 Actualizado a 10/12/2025

La huelga de los médicos de León –y de todo el país– es un grito de hartazgo contra un Estatuto Marco que el Gobierno pretende aprobar bajo el paraguas de la modernización, pero que en realidad consolida condiciones laborales impropias de un sistema sanitario que presume de ser referente. Mantener guardias de 24 horas que ni siquiera computan para la jubilación y jornadas que pueden alcanzar las 70 horas semanales no es reforma: es retroceso. Resulta inaceptable que quienes sostienen la salud pública vean vulnerados derechos tan básicos como el descanso, la conciliación o el reconocimiento profesional. Y más grave aún es que se espere que acepten estas cargas como si fueran inevitables, cuando degradan la calidad asistencial y ponen en riesgo la salud física y mental de los propios profesionales. Un médico agotado no puede ofrecer el mismo nivel de atención que uno respaldado por un marco laboral digno. El Gobierno yerra si cree que este estatuto unificará el sistema. La sanidad no necesita uniformidad burocrática, sino respeto, inversión real y condiciones que permitan a los médicos ejercer con seguridad y dignidad. Sin ello, la sanidad pública se erosiona desde dentro y los profesionales han salido a su propio rescate.

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