La Diputación de León responsabiliza a las empresas adjudicatarias de los retrasos que acumulan las obras de modernización de las estaciones de esquí de San Isidro y Leitariegos. Puede que tenga razón, pero lo cierto es que las explicaciones empiezan a resultar insuficientes ante una sucesión de demoras que comprometen el futuro de dos infraestructuras fundamentales para el turismo y la economía leonesas. No se trata únicamente de mejorar unas instalaciones deportivas, sino de garantizar la actividad económica de comarcas que necesitan aprovechar todos sus recursos para generar empleo y fijar población. La modernización de las estaciones, incluida la producción de nieve artificial, resulta especialmente necesaria ante la incertidumbre climática y la competencia de otros destinos. Por eso preocupa que los proyectos anunciados sigan acumulando obstáculos y que inversiones comprometidas hace años continúen pendientes de ejecución. Las empresas deben cumplir sus contratos y asumir las consecuencias de sus incumplimientos, pero las administraciones también tienen la obligación de exigir resultados y buscar soluciones. Sea de quien sea la culpa, León no puede permitirse seguir perdiendo oportunidades por unos retrasos que se están convirtiendo en habituales.
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