La visita del Rey a la Cibercomandancia de la Guardia Civil confirma la importancia que León ha adquirido en la lucha contra la ciberdelincuencia. Las más de 60.000 denuncias gestionadas demuestran que no se trata de una apuesta testimonial, sino de un servicio necesario y con unas enormes perspectivas de crecimiento durante los próximos años. La colaboración entre la Cibercomandancia y el Incibe es lógica y beneficiosa. Ambas instituciones convierten a León en una referencia nacional en ciberseguridad, generan empleo cualificado y ofrecen a la provincia una especialización con un gran futuro. Sin embargo, colaborar no debe significar compartir indefinidamente unas instalaciones que pueden quedarse pequeñas. El Incibe está muy bien y la Cibercomandancia también, pero cada uno debe disponer de su propia sede, como tantas veces se había prometido. Solo así podrán crecer sin que la falta de espacio limite sus posibilidades. León no puede conformarse con soluciones provisionales que terminen convirtiéndose en definitivas. Mucho menos debe permitir que, dentro de unos años, esa estrechez sirva como excusa para trasladar a Valladolid, por ejemplo y por experiencia, uno de los dos organismos. Es ahora cuando deben garantizarse las instalaciones necesarias para asegurar su futuro en León.
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