Hay posturas irreconciliables en casi todos los frentes y el del sector de los incendios forestales no es ninguna excepción. Cuando muchos incendios los sindicalistas señalan a los responsables políticos, y cuando pocos incendios los responsables políticos señalan al clima. Todos son necesarios, pero también es necesario que no traten al contribuyente como si fuera estúpido, porque todos sabemos que en un verano como éste, pese a las altas temperaturas, se han producido precipitaciones en momentos clave que han permitido minimizar las consecuencias del fuego en nuestros montes. Sigue habiendo mucho por hacer y buena prueba de ello es el plan que pone ahora en marcha la Junta de Castilla y León, un plan necesario, ambicioso, pero, como todo el mundo, el fuego no se va a apagar desde un despacho, por importante que sea la labor que desde allí se realiza. En la provincia de León son 116 los municipios declarados, como de especial de riesgo, lo que a partir de ahora implica que tengan que tener más medios para la prevención y una estrategia perfectamente definida sobre cómo actual en caso de una tragedia medioambiental.
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