Castilla y León arranca sin pulso

La campaña electoral comienza entre el escepticismo ciudadano y el desgaste acumulado de una política incapaz de ilusionar

27/02/2026
 Actualizado a 27/02/2026

La campaña electoral en Castilla y León ha comenzado sin el ruido ni la expectación de otras citas. Más allá de los carteles y los mensajes calculados, lo que se percibe en la calle es una mezcla de cansancio, prudencia y una notable falta de entusiasmo. No es solo una cuestión de calendario; es el reflejo de un clima político marcado por la repetición de promesas y la sensación de que los grandes debates siguen sin traducirse en soluciones tangibles. La movilización ciudadana, al menos en estos primeros compases, parece contenida. Los partidos apelan a la estabilidad, al cambio o a la defensa del territorio, pero cuesta identificar una narrativa que conecte con las preocupaciones cotidianas: despoblación, servicios públicos, empleo o infraestructuras. El tono es más estratégico que inspirador. En este contexto, la batalla no solo se librará en los mítines o en los debates, sino en la capacidad de cada formación para activar a un electorado que muestra signos claros de distanciamiento. La abstención se convierte así en un adversario tan determinante como cualquier sigla. La campaña electoral apenas empieza, pero el verdadero desafío será transformar la apatía en participación y el escepticismo en confianza. Sin eso, cualquier victoria será necesariamente frágil, y esa debe ser la tarea de los candidatos.

Lo más leído