La Junta de Castilla y León abre una línea de ayudas de hasta 900 euros para que los jóvenes de entre 18 y 30 años puedan obtener el permiso de conducir. En una provincia extensa y con un transporte público limitado en amplias zonas rurales, el carné no es solo una comodidad: muchas veces resulta imprescindible para estudiar, trabajar o acceder a servicios básicos. Cerca de 20.000 leoneses de esa franja de edad aún no lo tienen, de modo que la medida puede representar un respaldo importante para las familias con menos recursos. Sin embargo, la subvención puede tropezar con un problema conocido. Las autoescuelas llevan tiempo denunciando la falta de examinadores y actualmente hay 3.090 alumnos pendientes de las pruebas prácticas en la provincia, unos 800 de ellos en el Bierzo. Si las ayudas aumentan las matriculaciones sin reforzar los medios de Tráfico, la lista de espera será todavía mayor. Es la pescadilla que se muerde la cola y por aquí siempre le suele tocar a los mismos. La iniciativa es positiva y responde a una necesidad real, pero debe llegar acompañada de personal suficiente. Facilitar el acceso al carné sirve de poco si después obtenerlo se convierte en una carrera de obstáculos.
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