El puente del 15 de agosto vuelve a poner a prueba las carreteras leonesas. 94.000 desplazamientos previstos en apenas tres días son una cifra suficiente para entender que la prudencia no puede quedar relegada al equipaje. Habrá más tráfico, más retenciones y más controles, pero también más oportunidades para que una distracción, el exceso de velocidad o una mala decisión terminen convirtiendo unos días de descanso en una tragedia.
La DGT desplegará todos sus medios para vigilar y ordenar la circulación, pero ningún radar, dron o helicóptero puede sustituir a la responsabilidad de quien conduce. Alcohol y volante siguen siendo incompatibles, el teléfono puede esperar y llegar unos minutos antes nunca justifica asumir riesgos innecesarios.
Además, este fin de semana coincide con numerosas fiestas patronales y con desplazamientos por carreteras secundarias, donde cualquier imprudencia puede tener consecuencias especialmente graves. El verdadero éxito de la operación del 15 de agosto no se medirá en multas ni en controles, sino en que todos puedan regresar a casa. Ese debería ser, también para cada conductor, el único objetivo del viaje.
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