Pues nada, ganen los que ganen, volveremos al punto de partida recordando que ni los unos son tan santos, ¡santísimos!, ni lo otros tan malos, ¡malísimos!, el demonio disfrazado de Nosferatu.
Ya sé que voy contra corriente, pues sí, y que lo «intelectual e ilustrado» sería un pronunciamiento hiperbólico poniendo a parir a los políticos, ¡eso mola mucho!, mas no puedo estar de acuerdo, aunque como en toda tierra de garbanzos, que diría un resabido juglar, existen buenos, malos, regulares, honrados y corruptos, adjetivos que son atribuibles también a toda la ciudanía, a toda, ¡y no sólo a los políticos!
Porque político es el alcalde de León, y el de Cabrillanes y el de San Emiliano, y la alcaldesa de Murias o la pedánea de Abelgas, con la diferencia que el capitalino recibe un sueldo por su trabajo, obvio, pero no así en la mayoría de ayuntamientos. Personas que emplean su tiempo y utilizan su propio medio de locomoción al servicio de todos y en muchos casos el «pago» que reciben es la crítica personal cuando no la insinuación perversa.
Pero ahí estamos nosotros, listos y preparados, con soluciones fáciles a problemas complejos y para fruición de nuestros seguidores hacemos teorías baratas, de mercadillo, de saldo, en el bar de la esquina o en las redes sociales.
Es que todo depende del color con que se mire, pero no así los olores embriagadores como el pan o el café recién hechos, el libro nuevo o el olor a tierra mojada.
«A veces uno sabe de qué lado estar viendo a los que están del otro». Leonard Cohen. Salud.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.