Nos empezaba Elvis, el que es Crespo, una y otra vez en fiestas, bares, radios, coches, altavoces, griteríos. Todo un verano con ese inicio en el subconsciente, o en la frente, o en la boca, porque sonaba, y sonaba, y no dejaba de sonar. Pedro, el que es Quevedo, tan criticado, tan enfocado, tan poco agraciado en los conciertos, pero el que verano tras verano de la pandemia en adelante ha puesto el ritmo, la vida, el ánimo. Y en éste, volvía de nuevo con la nueva; uno se daba la vuelta, la conversación anual, el sueñecito, la coca-cola (zero-zero), el partido de la España de Luis, el viaje a nosedonde, el al agua acalorado, el tumbado en la toalla, y ahí volvía «eh, yah-yah, eh, yah-yah, uh, ah, eh, yah-yah».
Nuestro Pedro, el que es Sánchez, estricto reflejo de la Españita autodestructiva de todos los siglos, se nos fue de nuevo a mirarse al espejo, para valorar si adelanto o no, si salir por peteneras o quedarse por enamorado. El show de Maricarmen para el show de Pedro, otra vez en vilo todo un país, con necesidad urgente de leyes y reformas, esperando la decisión salida de Pedro y el espejo. Se nos presentó de nuevo con aires de JFK, para repetir, y repetir, aquello que nos repitió incansablemente durante toda esta infecciosa (y vacía) legislatura. No pude más que pensar en el otro Pedro, el que es Quevedo, sin lista de Spotify mediante, que seguía cantando, repitiendo mientras Pedro, el que es Sánchez, se repetía y repetía antes de anunciarlo. «Uh, el Baifo, sí, el chiquillo, el caprichoso, uh, dime quién fue ese loquito que te dejó rota, y el corazón en pedacito’ por culpa de ese maldito».
Nos volvió con todo aquello, repitió y repitió, eso explotado como evasiva a una argumentación en profundidad. Pedro se soltaba en la comparecencia con lo de que en el 2023 se eligió un gobierno progresista y con «tú no me das un chance, suelta la cuerda un poquito, mezcla tu miedo y mi romance, que yo ya compré el vinito». Únicamente invistió tal cosa, dentro de una mayoría de derechas, tras romper la promesa del ‘no a la amnistía’, anticonstitucional según Marisú antes de ser MJ Montero. Pero se eligió un gobierno progresista y «ya veremos qué pasa despué’, ya yo te pillaré, mi reina, yo no sé de ajedre’».
Todo ello fue necesario, para que España siguiera avanzando, en la senda de la transformación, ambición y justicia social, en la primera legislatura en la que no se aprueban unos presupuestos generales del estado, en la que decayeron leyes y decretos gubernamentales, y los aprobados fueron por prebendas ‘mear sangre’ para arrejuntar a Puigdemont. Pero fue para avanzar y «yo juego si no estás nerviosa, de ti yo me sé un par de cosa’, en ese corazón cabe poquita gente como en La Graciosa».
El ministro Óscar Puente en X, todo un gobierno atacando a la prensa y a otro poder del estado, pactos con quien dijo que le apestaba… Pero ha tenido que lidiar Pedro, el que es Sánchez, con la peor oposición, con el tono bronco, la crispación, con críticas infundadas a sus pactos, con bloqueos a sus políticas buenísimas y «yo juego si no estás nerviosa, de ti yo me sé un par de cosa’, en ese corazón cabe poquita gente como en La Graciosa».
La gran economía va como un cohete, mientras la pequeña se destruye; el empleo va como un tiro, mientras los fijos discontinuos se cuenten; las pensiones suben mientras el sistema se hace insostenible; unos entes oscuros y poderosos quieren el poder de este país, mientras Pallete sale de Moncloa en el paro y dicta las escaletas de la televisión pública; se deben movilizar, la izquierda, la suya, para hacer lo que en ocho años no se hizo, pero es que «no, no, no, no te voy a fallar, no, no, no te voy a engañar, yo sé que piensas que la he caga’o, mamá, pero el instinto te va a traicionar…»
Usted elige, subirse a la ola ultraderechista o «da igual si no llegamo’ a novio’, vamo’ a besarno’ en el agua, y que nos vea to’ el mundo, que nos vea toda la playa». Colonización de las instituciones, arrimar a Bildu e indepes a la gobernabilidad del país que quieren destruir, indultos a los del 1-O, traslado y excarcelación de etarras, ley del sólo sí es sí que sacó violadores a la calle, amoldamiento del código penal a los requerimientos de los que lo quebrantaron, amnistía, Koldo, Ábalos, Cerdán, Begoña, Ortiz, Plus Ultra y ZP, Leire cloacas, rechazo hasta de un clan de la droga, ocho años en los que la vivienda ha ido en picado, Ceuta prebélica… Pero esos son fachas, denme otros cuatro años y «que estos nos cojan envidia, y eso que no somos nada, la vida es bonita, ¿por qué con ella sigues tan enfadada?».
Voten a Pedro, el que es Quevedo: al menos él repite para que bailen, disfruten o meen amarillo. Y resista, vótele, aunque ahora con ese nuevo bigote que se ha interpuesto, le puedan acusar de ser un efecto del «que pueda hacer que haga». Cualquier cosa, ya saben.
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