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Echarle la culpa a Dios de un catarro

01/02/2026
 Actualizado a 01/02/2026
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El pasado domingo no tuvimos misa en el pueblo. Resultó, por estas cosas de España Inexistente, que la feligresa Mili llamó al cura para que no viniera. «Solo vamos a ir dos, Tere y yo, y Tere dice que casi mejor si no vienes porque tiene algo de catarro y con el frío que hace en la iglesia».

Y aunque el párroco quería subir, todo hay que decirlo, tener una ratio de 1:1, un cura para un feligrés (feligresa en este caso), parece casi un pecado. Y si va Tere y coge más catarro nos metemos en problemas de índole incluso teológica porque acusar a Dios de provocar un catarro no es asunto menor, que diría Marianico, provocamos un debate que incluso supera las capacidades de razonamiento del Grupo de Filósofos de la Rural sin Obra Publicada, porque para lo teológico tenemos a Juanín El Obispo y ahora fue abuelo en Galicia  y no puede razonar estos asuntos. 

Y por más que El Papa se llame León no es seguro que el Vaticano avale reprobar a Dios por provocar desde el cielo un catarro en la tierra. 

Total, que no hubo misa, lo que quiere decir que nos esnortamos (a resultas de la suspensión) los que vamos a comer el hígado donde Gerardo porque lo empieza a poner de tapa a la salida de misa... y claro, el debate teológico se extiende al gastronómico y que la fe se resienta tiene un pase pero que se resienta la bandoga complica mucho la vida.

Es el problema de los ratios, nos está matando. Al margen de lo de la misa tenemos el asunto de la delincuencia pues como lo único que no nos han quitado, a día de hoy, es el cuartel de la Guardia Civil resulta que como somos tan pocos pues tampoco cumplimos el ratio de delincuencia. Que nosotros delinquimos todo lo que podemos —«a más no poder» que se dice en lleunés o «a estrompatalego» que decimos nosotros— pero claro no llegamos a los ratios y nos va a acabar pasando como con el cura, que tendremos que llamar a la sargento Rocío y decirle:«Mira, hoy no pongas servicio, que no tenemos cuerpo para delinquir, a ver si para el fin de semana que vienen los rapaces y ya es otra cosa, algo se les ocurrirá».   

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