Esta era la noticia: «Dos adolescentes, Sharit 16 años y Rosmed 15, fueron encontradas sin vida a la una de la mañana del sábado, 29 de noviembre, en el parque de la Concordia, en el centro de Jaén. Las fallecidas, de nacionalidad española, eran hijas de padres de origen colombiano. Las encontró el padre de Sharit ahorcadas y los cadáveres ‘dándose la mano’». La autopsia no halló señales de violencia y la inspección ocular en la zona tampoco descubrió rastros de más personas. La Policía, que investiga el caso «bajo secreto de sumario», en principio sólo habló de suicidio, pero las familias rechazan esa palabra. El padre de Sharif ha negado que se tratase de un suicidio conjunto y que su hija sufriera bullying. «Mi hija fue engañada o fue manipulada». Ella jamás se quitaría la vida, era una niña feliz y estaba pasando por su mejor momento, estudiando una FP de estética. Había preparado los deberes para el día siguiente. Y la frase más repetida por este padre en prensa y televisión era: «Quieren montar el suicidio perfecto, cuando es el homicidio perfecto».
Ahora los hechos y los mensajes de este puzle no encajan y la policía sigue investigando el caso. Todas las piezas están ahí, dispersas por el suelo, como si alguien tuviera interés de que no se sepa la verdad de lo que realmente ocurrió aquella noche de noviembre en el parque de la Concordia de Jaén. La ciudad está inquieta y, especialmente, las familias esperan las noticias. Imagino a la policía trabajando y hurgando en los móviles del entorno de las niñas para montar el puzle con las piezas que ya tiene:
– Los amigos siguen mencionando el acoso escolar con protocolos abiertos y tres cambios de centro.
– Los padres aseguran que esa no era su forma de escribir.
– Aseguran que «su hija no se suicidó, a su hija la asesinaron».
– Que el árbol era muy alto para que ellas subieran solas.
– Que ellas no serían capaces de atar así las cuerdas.
– Su desmentido total de que tuvieran algún tipo de relación sentimental entre ellas.
– El mensaje que Rosmed a su amiga a modo de despedida: «Quiero que sepas que lo que vivimos juntas se queda conmigo guardado en un lugar muy especial de mi corazón».
– Sharif no responde a su amiga, pero escribe a su pareja tan solo dos minutos después: «Lo siento mucho, pero siento que ya no funciona la relación, me viene mejor terminar la relación. No es culpa tuya ni mía, solo es mejor para ambos. Créeme, te amo mucho».
Ha pasado más de un mes y la policía no ha sido capaz de encajar las piezas de este complicado puzle. Posiblemente la causa sea que falta la pieza clave. La investigación continúa abierta con todas las líneas en análisis. El puzle sigue sin solución. Si un día se completa, yo continuaré este artículo de opinión, al que le falta ‘la opinión’. Sería arriesgado e incauto comentar un drama tan terrible que aún está lleno de dudas.