Ramzi Albayrouti

Dos años desde la guerra en Gaza y el genocidio continúa

08/10/2025
 Actualizado a 08/10/2025
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En la mañana del 7 de octubre de 2023, Gaza fue testigo de un acontecimiento que cambiaría el curso de la historia y reconfiguraría el mapa geopolítico. Un día imposible de borrar de la memoria del pueblo palestino, y que tampoco olvidarán los ocupantes que se asentaron en tierras palestinas y transformaron ese territorio en una entidad ilegítima, implantada como un cáncer en el corazón del mundo árabe e islámico. Hoy, al cumplirse dos años desde el inicio de la guerra genocida tras la operación "Diluvio de Al-Aqsa", y al entrar en su tercer año, pocos en el mundo habrían imaginado que este conflicto se prolongaría tanto tiempo y con consecuencias tan devastadoras que han sacudido la estabilidad de pueblos y gobiernos por igual.

Esta conmemoración llega mientras algunos celebran los logros de la resistencia palestina por haber quebrado la imagen de invencibilidad del ejército israelí, y por el éxito de una operación militar compleja que tomó por sorpresa a las fuerzas de ocupación en los márgenes de Gaza. Esta sorpresa, tanto en el plano operativo como en el de inteligencia, sumió a Israel en el desconcierto durante horas, lo que provocó una respuesta desmedida, sin restricciones ni límites, respaldada por el apoyo de varios países aliados, especialmente Estados Unidos.

Otros, sin embargo, consideran que lo ocurrido fue una nueva catástrofe para los palestinos, al evaluar las consecuencias devastadoras de la guerra: Israel destruyó sistemáticamente la infraestructura civil en Gaza, atacó deliberadamente a civiles indefensos —en particular mujeres y niños— y llevó a la Franja décadas atrás en términos de desarrollo y condiciones de vida. El número de víctimas supera los 75.000 muertos y alrededor de 178.000 heridos, además de miles de desaparecidos, decenas de miles de huérfanos, desplazados y refugiados. La campaña de destrucción ha apuntado claramente a eliminar toda forma de vida y presencia humana en Gaza.

Entre visiones encontradas —quienes ven esperanza en la resistencia y quienes se enfocan en la tragedia humanitaria—, lo cierto es que este acontecimiento no se limitó a Gaza. Sus repercusiones se sintieron en todo el mundo, donde siguen produciéndose manifestaciones de solidaridad y rechazo al genocidio ejercido por Israel contra el pueblo palestino, con llamados internacionales para detener la masacre y juzgar a los responsables.

En los pasillos de la política internacional, se desarrolla un intenso movimiento liderado por Estados Unidos y varios países árabes e islámicos con el objetivo de poner fin al conflicto. Recientemente, el movimiento Hamás ha aceptado una propuesta presentada por el presidente estadounidense Donald Trump, que en esencia impone condiciones extremadamente duras, similares a las de una rendición. No obstante, Hamás ha optado por priorizar la detención del derramamiento de sangre y ha mostrado disposición a aceptar todo lo que contribuya a proteger a los civiles, incluso si ello implica retirarse del escenario político, desarmarse y liberar a los prisioneros israelíes a cambio de un acuerdo de intercambio que permitiría la liberación de varios miles de prisioneros palestinos.

Han pasado dos años marcados por el sufrimiento, la tragedia y la aniquilación, cometidos a la vista del mundo entero. Israel sigue bombardeando Gaza y castigando colectivamente a su población con métodos brutales y propios de regímenes totalitarios. Mientras tanto, los esfuerzos internacionales aún no están a la altura del dolor, la injusticia y la destrucción que sufre una ciudad que siempre ha merecido la vida.

Ramzi Albayrouti es un periodista palestino refugiado en León

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