Dinero parado incomprensiblemente

24/03/2026
 Actualizado a 24/03/2026
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Una administración provincial no está para exhibir músculo contable, sino para resolver problemas concretos en el territorio. Cuando la Diputación de León acumula un remanente de 213,9 millones de euros, deja además un superávit de 30,8 y reconoce que 59 millones en inversiones reales se quedaron sin ejecutar, lo que aflora no es prudencia, sino parálisis. La magnitud del dato impresiona todavía más cuando ese dinero inmovilizado supera la suma de los presupuestos de León, San Andrés del Rabanedo y Villaquilambre. No se trata, por tanto, de una desviación menor ni de un ajuste técnico, sino de una forma de gobernar que convierte la tesorería en coartada mientras los municipios siguen esperando obras, servicios e iniciativas pendientes. La política útil no consiste en anunciar planes grandilocuentes, sino en ejecutar a tiempo. Si incluso parte de los 60 millones del PIOS aprobados en abril de 2025 sigue sin traducirse en proyectos, la conclusión es evidente: en los pueblos faltan respuestas porque en el Palacio de los Guzmanes sobra inmovilismo. Y esa inacción acaba costando desarrollo, equilibrio territorial y confianza ciudadana básica en una provincia que ya de por sí está falta de todos esos males.

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