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Difuntos, santos y brujas

27/10/2026
 Actualizado a 27/10/2026
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Así como  al mes de mayo se le llama el mes de las flores y al de octubre el mes del rosario, el de noviembre se conoce como el mes de los difuntos. Aunque entre los cristianos se celebra desde hace aproximadamente mil doscientos años, muchos siglos atrás algunas religiones antiguas pensaban que todos los años por estas fechas los difuntos regresaban a sus casas. La Iglesia en realidad lo que hizo fue cristianizar una fiesta pagana. Y, como innovación original, decidió que el primero de noviembre se dedicara a rendir homenaje a todos aquellos difuntos que están en el cielo y, por lo tanto, son santos, aunque no estén canonizados. Es el día del año en que más visitas se hacen a los cementerios, una buena ocasión para que, al recordar a aquellos que nos han precedido, nos demos cuenta de que nosotros vamos por el mismo camino. En la práctica hay muchos que dan la impresión de que no se lo creen, como si fueran a vivir eternamente en este mundo. Esta es la razón por la que este mes se dedica especialmente a rezar por los que lo han tomado a broma y tienen que purgar su falta de fe y amor antes de disfrutar plenamente de la contemplación del rostro de Dios. Y, si alguno piensa que esto es un cuento chino, que no se preocupe, que no tardará muchos años en comprobarlo personalmente.

Me temo que las nuevas generaciones, que nunca pisan un cementerio ni asisten a un funeral, llegará el momento, si es que no ha llegado ya, en el que lo único importante para ellos en estas fechas sea la celebración del Halloween, con sus correspondientes brujas, telarañas y calabazas, convirtiéndose la muerte en un tema tabú.

Dicho lo que precede, para los españoles, este año, el mes de los difuntos tiene un acento especial por eso de la campaña electoral y de las elecciones. Una campaña totalmente distinta de las anteriores. Nunca la espera de unas elecciones había generado tanto miedo y tanta desconfianza, tanta incertidumbre, no solamente por los resultados, sino por lo que podría ocurrir por parte de quienes no están dispuestos a asumir de ninguna manera una posible derrota. La violencia en las calles está anunciada y ya tenemos muestras de algún adelanto de la misma. Todos recordamos unas elecciones precedidas de dos centenares de difuntos, cambiando lo anunciado por las encuestas. Confiemos en que ahora no haya más difuntos de los que ya están descansando en paz o se vayan por muerte natural. Y que todos los santos nos echen una mano, que buena falta nos hace.

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