04/06/2026
 Actualizado a 04/06/2026
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Dice el tío Ful que el cada vez menos noble oficio de juntar letras es al mismo tiempo divertido y de pobres, porque son muchos los que piensan que somos una oenegé dedicada a sacar en estas páginas sus eventos pese a que en innumerables ocasiones solo les interesan a ellos y como si la obligación que tuviéramos de hacerlo fuera inversamente proporcional a la suya a la hora de poner y pagar un anuncio. «Lo que saquemos a diente», como narra el maestro de Cármenes rememorando los filandones que solía protagonizar junto al inolvidable Antonio Pereira.

Y de tanto sacar a diente anda uno ya a la cosa del implante y tiene que escuchar cosas como «arréglalo en condiciones, que tienes media vida por delante». El bueno de mi dentista lo decía por mi bien y con la mejor de sus intenciones para hacerme sentir joven, pero a mí me dio por pensar en lo fugaz que ha sido la otra media vida, en los años que han pasado desde que andaba de junio a septiembre haciendo el indio, comiendo helados y desarmando bicicletas por el paraíso omañés o por el redipollejo. Parece que fue ayer, pero ha pasado media vida, como dice el bueno de mi dentista, y eso hace que las ausencias sean más notables y las presencias se vayan difuminando en la vorágine social en la que nos hemos metido nosotros solitos.

Ha pasado media vida y llega la temida época en la que ya no eres un chaval y al mismo tiempo ves muy lejana la jubilación, en la que no puedes ir gratis al cine o a los toros con el bono cultural ni tampoco de vacaciones al sur por cuatro duros para poner la panza al aire y en la que te sientes en medio de la nada una vez que pagas religiosamente tus impuestos. «Lo que saquemos a diente», la frase me persigue desde el primer párrafo de esta columna. 

Ha pasado media vida que no va a volver nunca. No ha sido un simulacro como el que veíamos esta semana por si un día tenemos que hacer frente a un accidente aéreo, no ha sido un ensayo para cuando de verdad haya que empezar a vivir, pero muchas veces actuamos como si lo fuera, como si el tiempo que dedicamos a lo que en el fondo no queremos nos lo fuera a devolver alguien.

Ha pasado media vida y pensamos que es un simulacro, pero porque en realidad se parece bastante. Aquellas multitudinarias manifestaciones por el futuro de León quedaron en nada, como si hubieran sido un entrenamiento por si un día hay que luchar de verdad por este nuestro terruño. Y no digamos el trampantojo de las mociones por la autonomía, que al día siguiente ya eran simbólicas para los que quisieron engañar a los que se dejaron engañar. Y no digamos el pacto autonómico firmado por PP y Vox, que dicen que esta vez sí, que la anterior era solo de prueba. Y no digamos los nuevos trenes de Feve, que pasaron de la infografía al desguace, o la autovía a Valladolid, o la plataforma de Torneros, o tantas y tantas cosas que, como la media vida que ha pasado ya para quien junta estas letras, nadie nos va a devolver, así que termino como empecé, avezado lector: «Lo que saquemos a diente».

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