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Diálogos con el pasado, 7 (El Tío Pío de Valdehalcón)

26/10/2026
 Actualizado a 26/10/2026
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Dialogar con el pasado, a veces, puede resultar entretenido, incluso evocador. Cuando la madre del cronista, que dijo siempre ser de Valdehalcón y resultó ser de la Ercina (pero esa es otra y no esta de hoy) le contaba a su pequeño hijo, este cronista de hoy, las historias del tío Pío con el cura Don Zacarías, ella no se daba cuenta, pero, en realidad, resultarían tan determinantes para su forma de ser como los largos viajes de los héroes o las hazañas de los conquistadores de ultramar.

Ella parecía identificarse con aquel pequeño sabio rural, como Homero con Aquiles, y recitaba una y otra vez las palabras sagradas que se intercambiaban sus dos héroes, el cura Don Zacarías y, su vecino, el tío Pío de Valdehalcón.

Cuando, los domingos y fiestas de guardar, Don Zacarías, a media Misa, desde el púlpito, le lanzaba retos al paisanín para que se los resolviese, en el patio, al terminar, delante del público en general y de alguna soltera de buen ver, de las que decía el tí Pío: «Moza buena y guapa y a mí me la dan, trampalantrán».

Lo malo se encendía cuando el asunto era de mayor calado: por ejemplo cuando Don Zacarías tuvo que callar porque el tío Pío exigió su turno: Hoy me toca a mí, Señor Cura, preguntar. A ver si sabe usted resolver este refrán: «¿Quién fue el hijo que nació antes que su padre, mató a la cuarta parte de la humanidad, y la enterró en las entrañas de su abuelo?».

Don Zacarías, maliciándose que la cosa fuera por Franco, lo que era habitual, se declaró incapaz y el tío Pío, viniéndose arriba, y «coram pópuli» (delante del pueblo) lo desveló: Pues ¿quién va a ser? Nuestra padre Adán nació antes que su padre puesto que se padre no nació sino que fue hecho de barro; solo eran sus padres Adan y Eva . él y su hermano Abel, y el mató a Abel; y lo enterró en la tierra, de la que había sido hecho su padre».

El paisanín, de aquella, se ganó el respeto de la comunidad y, desde entonces le dio por filosofar y componer canciones que el llamaba de autor. Una de ellas lle llevó a la cárcel de Gradefes de la cual salió maltrecho gracias a un general de Vidanes que intercedió por él con la disculpa que no era más que un ignorante sin malicia alguna y sin educación. La copla decía: «Padre nuestro de Franco / que nos quitas el pan blanco/ y nos das el de centeno...».

Todavía resuena hoy día por el vallico aquel...

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