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Diálogos con el pasado-4 (Pasa, octubre)

05/10/2026
 Actualizado a 05/10/2026
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Pasa, octubre. No te quedes ahí, pasmado; pasa dentro./ Este es mi corazón. Esta es tu casa. / El verano ya se fue. /Entra y no temas que el rescoldo del amor nos queme el alma./ Los recuerdos ya se fueron. / Otra vez estamos solos. El silencio ya no canta. Solo queda la espesura del consuelo./  Solos los dos, ya sin motivos, brindaremos / por el mar o por la vida  que nos pueda quedar;/ pero nunca por la ausencia. / Lo importante es estar juntos otra vez / ensimismarnos / sucumbir a la desidia. / Como dos antiguos camaradas / que lucharon hasta el final por cambiar el mundo/ y fracasaron./  Como niños sin abuelos./ como rosas del desierto, / como lágrimas. /Entra, octubre. No te quedes ahí;  pasmado.!

A veces la poesía es así; un diálogo con alguien que acaba de llegar y se detiene delante de nuestra casa. Como le ocurrió una vez al cronista en aquel Vidanes, donde El Señorito, benefactor de la comarca y tercer hombre del régimen durante varios años, dueño de la Huerta de la Fruta, a cuyo cargo estaba el padre del firmante, detuvo a este .a la puerta de su casa y le pidió: Entra, hombre; que siempre pasas de largo y nunca entras a agradecerme que te pagara los estudios en el Seminario. ¿Usted, Don Pedro? Siempre creí que aquello era completamente gratis.

Las manzanas reinetas maduras las recogíamos nosotros. El se llevaba las del suelo, las que comían nuestras vacas. 

Cosas que el otoño enseña. Verdades que se nos van revelando, recuentos del pasado. Enseñanzas necesarias para afrontar la ultima parte del camino, cuando  llegan los recovecos y las piernas se desangran. Y, para que no se haga insoportable, uno mira hacia atrás y ve las puntas afiladas de las torres de las iglesias abandonadas. Las mentiras. 

Como la de que las Plantas de Biogás con que nos amenazan, no son ni lo que nos venden los fondos buitres que las pagan, ni la maravilla climática a la que se aferran los políticos que las amparan.

Entra, octubre. No te quedes, ahí, pasmado. Hablemos con tranquilidad ahora que se fueron la vida y el calor, y aquellas risas y tragos que nos solíamos echar, cuando alguien traía a colación cuando al amigo Onésimo le preguntaban: ¿Tú, qué quieres ser de mayor? Y contestaba: Yo, «criao» del Señorito. ¡Alma cándida!

Pasa,por favor, octubre. 

Entra y siéntate a mi lado. 

No me dejes solo. Háblame de aquellos tiempos legendarios cuando las casas de labor eran refugios de los sueños olvidados..
 

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