Angel Suárez 2024

Después de la fuente

17/10/2026
 Actualizado a 17/10/2026
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Sigo tratando de averiguar si Facebook es útil para pulsar la opinión de la ciudadanía. Si la respuesta es afirmativa tenemos que concluir que el gusto estético de la corporación municipal sigue siendo incapaz de conectar con la calle: las noticias que publicaron La Nueva Crónica y el Diario de León cuando vio la luz la nueva escultura de la Glorieta Carlos Pinilla sumaban más de 500 comentarios, entre los que no pude encontrar ni siquiera media docena de valoraciones positivas.

Fulgencio se apresuró a entrevistarse con el autor, y explicó para los lectores de La Nueva Crónica el significado de la obra. Si aún funciona lo de ligar poniéndose unas gafas de pasta y traduciendo a las chicas monas el trasfondo del arte moderno, la pieza de Fulgencio es el documento fundamental. Resumiendo, se trata de una obra constructivista, que fusiona el arte con la industria y la tecnología, expresada a través de la forma abstracta, cuyo fin es evocar sensaciones, conceptos o emociones puras directamente a la libre interpretación del espectador. Pero sí, tiene un significado particular: es un homenaje al alma ferroviaria del Barrio del Crucero, con esa estructura que sugiere vagamente las vías del tren (especialmente a la altura de Adamuz) y el color de la marquesina de la antigua Estación del Norte.

Lo del constructivismo explica el coste del invento, casi 100.000 euros, porque la fusión del arte con la industria y la tecnología requirió la intervención de dos ingenieros, un arquitecto, un delineante y un taller de metálicos, además del propio autor y una galerista que le dio la idea. Lo del estilo abstracto no parece funcionar muy bien, o quizá es que no tenemos la suficiente capacidad sensitiva, porque lo que evocaba a la libre interpretación de los comentaristas de las noticias a los que antes me referí no daba en la diana: para unos sugería el castillete de una mina abandonada, para otros una línea de Iberdrola en desuso, una montaña rusa postapocalíptica, o un homenaje a Grúas Durruti.

Personalmente la obra me parece una pampirolada que, eso sí, se integra mucho mejor con el entorno que la anterior fuente, al menos no se come la glorieta entera. Pero no dejo de preguntarme qué necesidad había de esto ¿Acaso nuestro alcalde sufre el horror vacui? Siguiendo por la Avenida de San Andrés, pocos metros más adelante se encuentra uno con otra glorieta, más alargada. Se halla ya en el término de San Andrés, y como su Ayuntamiento no dispone de fondos para estas veleidades no luce más que cuatro sencillos árboles sobre un suelo de hierba. ¡Me parece preciosa!

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