20/11/2025
 Actualizado a 20/11/2025
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Hay tantas cosas para contar que, la verdad, uno no sabe (o no quiere saber), por dónde empezar... Estamos viviendo una hecatombe planetaria y no nos queremos dar cuenta; ahora sí, voy a renunciar a uno de mis principios fundamentales y a afirmar que «cualquier tiempo pasado fue mejor». ¿Qué por qué lo hago? Si esta situación en la que nos encontramos (a punto de perder la vida por un mal cálculo de algún hijo de puta yanqui, inglés o alemán), hubiese sucedido en los años setenta u ochenta del pasado siglo, los de mí generación habríamos salido a la calle y la hubiésemos tomado, no tengáis duda alguna..., aunque dejásemos en las aceras algún fiambre. Digo lo de perder la vida y no la dignidad porque ésta la hemos perdido hace muchos años..., y no sé qué es peor.

¿Ejemplos? Los sindicatos son un puto chiste mal contado y no defienden a los trabajadores sino al gobierno en muchísimas de sus actuaciones. No tiene ni medio pase que tanto ellos como la patronal vivan a cuento de las inyecciones monetarias que les ‘pone’ el gobierno. Si alguien te mantiene, te conviertes en un estómago agradecido y las protestas legítimas se olvidan en el fondo de los cajones.

Así podríamos seguir con las asociaciones, ONG, directores de cine, cantantes y un largo etcétera. ¡Claro que no hablo sólo del gobierno central! Todas las autonomías, las diputaciones y los ayuntamientos hacen lo mismo, sin ninguna vergüenza. Como dice mi madre, muy a menudo: «No tiene vergüenza ni quién se la ponga». Además, y es lo peor, todas las administraciones, todas, despilfarran nuestro dinero, el que pagamos con los impuestos, sin ponerse coloradas. Ya os conté en un artículo anterior la movida de la depuradora de Vegas: el ayuntamiento acomete una obra de setenta mil pavos, aprobada por la Junta, y, seis meses después, la misma Junta anuncia la construcción de una nueva, que inhabilita a la anterior, quinientos metros más abajo valorada en seiscientos mil. Uno pensó, en su inocencia, que la pagaba Valladolor..., ¡los cojones! El ayuntamiento también ha tenido que apoquinar su parte..., con lo que el despilfarro es doble. Como este, cien ejemplos.

La movida de regar con pivotes, en aspersión, en vez de hacerlo a ‘manta’, en el valle del Porma, costará el equivalente en euros a dieciséis mil millones de las antiguas pesetas... Además, sólo a los de Vegas, nos han endilgado un mini pantano qué, lo reconozcan o no, cambiará el clima (¡otra vez!), de la zona...; antes lo hizo a modo el pantano del Porma, allá por Vegamián. Todo este tinglado se hace para que lo aprovechen, en veinte kilómetros de largo, no más de treinta agricultores. Es, sin duda, un desbarajuste que tiene, cree uno, poco o ningún sentido.

El único beneficio, en esta sicosis constructiva, lo sacan los bares de la zona (que son poquísimos). En Vegas, las mañanas en el bar son un sin vivir. De pronto te encuentras en la barra a quince o veinte tipos que visten un chaleco amarillo pidiendo café, con lo que, por supuesto, tú tienes que esperar. A veces, como dice mi amigo el ‘cabezón’, crees que están en Paris, en los Campos Eliseos, asistiendo a una manifestación en la que se queman contenedores, coches, cajeros automáticos y hasta alguna ‘lechera’ de la madera. ¡Quía!, ni lo soñéis: son estómagos agradecidos que no protestan por nada, mayormente porque están encantados de tener un trabajo. Este despilfarro es una nimiedad al lado de que hacen las administraciones de las autonomías más pobladas o el Estado. Sin buscar mucho, te enteras por la prensa que el presidente de Ucrania, un peón en una partida mucho más peligrosa va a venir a ver a Pedro Sánchez con la esperanza de sacarnos armas, pertrechos y soldados para defenderse en una guerra por poderes en la que ellos ponen la carne de cañón. Esta jugada nos costará, a los españoles, un montón de dinero, como ha venido sucediendo desde el año 2022, que está, literalmente, tirado a la basura, puesto que los putos rusos están, poco a poco, «alcanzando los últimos objetivos militares»... Esta frase, a los que habéis leído algún libro de historia, os recordará a el último parte de guerra que emitió el General el uno de abril de mil novecientos treinta y nueve. Si es que la historia, para nuestra desgracia, se repite, pero para lo malo.

Salud y anarquía.

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