La vida es la piel que manché,
el año languidece
y en mi corazón de hombre viejo,
solo queda tu espalda para naufragar.
Fui abril en tu pecho y tus caderas,
y hubo canciones,
y lápices,
y dorsos,
y una cesta con diamantes y pájaros.
Todo eso había.
Brilla ahora,
tenue,
una certeza:
al final de mis noches y mis versos
sigues siendo,
junto a la piel manchada,
mi única patria.
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