Era el asunto en lo tocante a la cirugía plástica que en las teles de plasma le llaman estética. Como el pedáneo fue el que le estañó el eje a la Duquesa de Alba -después de un casi suicida vuelo sin motor del armario al catre del Cristo Yacente que antes fue funcionario- y le quedó niquelao, tanto que el fallo de la dama le vino por otra tubería que nada tuvo que ver con el estaño; pues eso, que vuelvo al suco que me esnorté, que el pedáneo tenía que dar el dictamen sobre el personal que salía en ‘Corazón corazón’ y otros con posibles de la ruralidad sobre los que recaen las sospechas de tener novedades traseras, delanteras y de medio lado.
- A ver pedáneo, ¿cuántas y cuántos, cuálas y cuálos, están pasadas por el berbiquí?
- Todas y todos; sentenció como habla él, mirando a un punto del horizonte que coincide con la botella de Veterano.
- No me jodas, ¿ésa también?;preguntaron cuando salía una más corneada que José Tomás.
- Todos -insistió-, pero para mal, que el estaño no lo maneja cualquiera.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.