Se ha ido el calor, los sofocos, el bochorno respirable, y por pasar, ahí se nos va el verano, antes de tiempo y sin darnos cuenta de lo que viene detrás. No queremos. Ahí lo vamos dejando, parte de la historia que se contará pasados los meses de curación. Ahí va quedando atrás nuestro país y estado, huérfano de soluciones. Volvió el verano de los incendios, el de los voraces, el de los históricos por hectáreas quemadas, el de las crónicas escatológicas, el de recoger lo básico porque viene, el de los vecinos denunciando, el del presidente «emergencia climática» bajando de los cielos un ratín para volver a ellos sin pisar mucho que me quemo.
En algún momento se solucionará, quiero pensar que en tiempos futuros los relatos que año tras año oímos, sufriendo por su crudeza, se atenderán; se empezará a frenar el fuego en invierno. Quiero pensar que todas esas personas, que por azar les ha tocado sufrir las consecuencias de un incendio arrasador, serán escuchadas en sus peticiones, sus propuestas, y les dejarán hacer lo que formaba parte de un freno parcial.
Quitar el ‘combustible’ de los montes. Qué simple idea nos espetan los que lo viven, los que están y ven la transformación, a los que no les dejan limpiar porque entre el de Bruselas y el del ministerio quieren salvar nosequé ecológico. Puede que la chispa sea inevitable, como los calores, pero si se diera libertad para quitar rastrojos, para que los animales se los coman, para crear cortafuegos…. Para que haya menor cantidad de aquello que puede arder.
Para la pequeña ocasión se ponen caras gachas, se usa el cambio climático como tapadera política o directamente se desaparece. Llegan las nubes y todo lo que vemos, escuchamos y leemos cada verano se queda ahí anclado, archivado, como si de otra dimensión se tratara. Tal vez sea demasiado optimista para estos tiempos pesimistas, pero quiero pensar que llegará una nueva época en la que la racionalidad, la lógica, la solución planeada, venza a todas las pájaras. Quiero pensar que nos quemaremos menos porque se ha hecho lo posible para ello. Puede que piense demasiado.
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