Imagen Juan María García Campal

Desafines leoneses

13/04/2016
 Actualizado a 17/09/2019
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Para que algo no funcione se nombra una comisión con misión eufemística. Para echarse a temblar, nada hay como reunir a dos mandamases a imaginar grandes soluciones e inversiones con que pasar a la historia. Aunque esta sea la del despropósito. Así, si ¡cosas tenedes, León!, tal que el desproporcionado, costosísimo e inútil Estadio Mario Amilivia (renombrado a Reino de León en época de veleidades leonesistas, pacaterías –más políticas que morales– y otras chapas del PSOE local), también ¡cosas veredes, León! Y así, por fin, elequipo de fútbol local va a ser, y de verdad, la Cultural y Deportiva Leonesa. Aunque algunos aficionados dicen que en lo deportivo está el equipo de vacaciones, el alcalde se ha propuesto que en lo cultural sí dé la nota y, para ello, no ha tenido mejor idea, en compañía del consejero de educación, que trasladar a la barriga insaciable e inútil del estadio, nada más, y nada menos, que el Conservatorio Profesional de Música. ¿Si allí se ubica la Institución Ferial y Centro Empresarial de León, por qué después casi todo se celebra en otro lugar?, ¿para que el éxito no sea desmedido o porque a allí no va ni el Tato?

¡Toma idea luminosa! Eso sí, tenida con oscuridad –los afectados se enteraron por la prensa–, pues, como se sabe los abogados siempre tienen prisa. ¡Esto si que es dar la nota! Discordante, porque ya sembró la discordia y se duda si dominante y es, en consecuencia, definitoria del estilo ejecutivo de la sonrisa del régimen municipal, el alcalde. ¿No hay mejor lugar o parcela municipal disponible para la construcción del nuevo Conservatorio ya que la Diputación desea recuperar el uso del actual edificio de su propiedad? Mientras, crecen los ciudadanos que avalan la petición de un edificio digno para el Conservatorio de León y dicen ¡no al traslado al estadio de fútbol!

No obstante, aclaro que comparto todas las razones aducidas excepto la mitad de una. La parida por un sindicalero –sindicalista ya parece especie en extinción– moralista: «la música no se puede enseñar rodeado de putas y chulos». No se podrá rodeado de proxenetas, que es chulo término rico en acepciones. Y separar música y cortesanas es musical ignorancia del origen de varios géneros musicales y, en lo ético y moral, vergonzosa omisión de las causas reales que avocan a la prostitución. Yo, conste, soy partidario de que cada cual, con su cuerpo, haga ‘libremente’ lo que desee. Hasta comerciar con él, tal se hace con tantas más de sus potencias amén de la sexual.

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