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Democracia en retirada

31/01/2026
 Actualizado a 31/01/2026
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No hemos aprendido nada. Nos vanagloriamos de ser demócratas de pura cepa, cuando realmente la intolerancia y el radicalismo corren por nuestras venas. Eso de compartir espacio con gente que no piensa como tú, a algunos les cuesta mucho y, curiosamente, son los primeros a los que se les llena la boca prostituyendo conceptos como la libertad.

Mentiría si dijera que me ha extrañado el revuelo que se ha montado con el aplazamiento de las jornadas ‘Letras en Sevilla’, que iban a centrarse en la Guerra Civil, por la desbandada de algunos de los participantes. Tampoco me sorprende cómo algunos están mezclando todo lo ocurrido en la coctelera, pretendiendo engañarnos y convencernos de que el orden de los factores no altera el producto, cuando sí importa.

El primero en enarbolar la bandera de la dignidad democrática fue el escritor David Uclés, quien anunció su no asistencia al conocer que en estas jornadas también participarían José María Aznar y Espinosa de los Monteros. Cuando digo participar, entiéndase bien, no iban a compartir escenario en el mismo momento, ya que la participación de David Uclés sería en un diálogo con Luis Mateo Díez. Evidentemente, Aznar y Espinosa de los Monteros están en las antípodas de la opinión ideológica de David Uclés, pero ¿y dónde está el problema?

Tras el pistoletazo de salida de David Uclés empezaron a caerse las fichas como en un dominó macabro, borrándose del evento gente como Antonio Maíllo y Carmen Calvo, ganando protagonismo la polémica del título de las jornadas, que no era otro que ‘La guerra que perdimos todos’, al que luego añadieron los organizadores, Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra, unas interrogaciones, aludiendo a que había sido un error la primera versión. Pero, fuera intencionado o no este fallo, ¿no sería todavía más necesario, si de verdad quieres defender tus ideas, acudir al evento y explicar por qué ese título consideras que es un insulto a la historia reciente de nuestro país? Algo tan sencillo como poner en valor el uso de la palabra, en contraposición a lo que desencadenó, precisamente, la Guerra Civil.

Los verdaderos demócratas son los que exponen sus argumentos en lugares donde no todos piensan como ellos. Es más, si de verdad quieres defender tus principios, donde debes participar es en jornadas donde crees que algunos asistentes van a dar una visión distorsionada de la realidad. El único consuelo y esperanza que nos queda es que hubo otros que, a pesar de compartir ideología con los que huyeron, decidieron quedarse, dando una lección de lo que es estar comprometido con la democracia.

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