Todavía estaba yo recuperándome de la brillante estrategia de ‘marketing’ bañada en lujuria homosexual de la Semana Santa de Sevilla, cuando el color rojo del tan comentado cartel fue desplazado por los focos del escenario del Benidorm Fest. Allí llegó una autodenominada zorra y dos bailarines nada fitness y con lencería de encaje, a lo Sam Smith, para darle a España lo que siempre quiere: una buena polémica. Resulta curioso que los jaleos giren siempre en torno a lo mismo y que nos las demos de país moderno y sociedad que lo respeta todo, con poliamores bastante extendidos y cuerpos no canónicos ganando presencia en la publicidad, cuando las críticas siempre llegan por el mismo lado. Si algo tiene en común la lucha compartida de mujeres y personas LGTBI es ese objetivo de libertad para ser en igualdad frente a todas las limitaciones impuestas por una sociedad puritana y ensuciada por la caspa del señorío rancio dominante. Que una mujer se empodere y se burle de todos los insultos recibidos en su vida al hacerlos propios es un éxito de la madurez, tanto individual como social. La comunidad queer ya lo hizo y ya es hora de que, después de muchos intentos, las mujeres, todas las mujeres, lo logren. Para este temazo que ya se ha alzado como canción de culto –no había más que ver cómo coreaba el público el ‘soy más zorra todavía’ – Nebulossa se inspiró en una mujer, Manuela Trasobares, que fue la primera transexual en ser concejala en un ayuntamiento. Antes de que ella tuviera que aguantar las burlas televisivas, muchas otras lo hicieron, ante el gran público y también en sus trabajos, en sus casas y en su vida íntima. Antes que Nebulossa nos hiciese a muchos jóvenes escribir notas en Instagram orgullosos de reivindicarnos como zorras, fueron Rigoberta, La Casa Azul, Las Vulpess ymuchos más artistas que han ido tratando de defender un espacio de libertad en el que uno no sea juzgado constamente por lo que es y por lo que hace con su propia vida personal. Pero a pesar de todos ellos y de que nos creamos tan libres y empoderados, las tránsfobas y los ‘bros’ de turno ya han cargado contra esta zorra que a la cara les ha gritado (quizá cantado no) un nuevo ‘a quién le importa’ para que la dejen ir (y ser) en paz.
Dejad a las zorras en paz
08/02/2024
Actualizado a
08/02/2024
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