Cuando el empleo se va de feria

03/11/2026
 Actualizado a 03/11/2026
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No casan. Pensar en feria y empleo en el mismo marco, cuesta. Pero surge y se casan, aunque sea solo por convenio. Y no es del todo malo hacer una feria de la búsqueda de empleo. Casa feria y empleo, casa oferta y demanda. Como si fueras a comprar un pantalón vaquero, seleccionas. O te elige la prenda para que la lleves con soltura. Estamos en tiempos de erial minero. Donde el ‘Se vende’, el ‘cerrado’ o el ‘Se alquila’ es la promoción más destacada de los escaparates.

Donde quedarse es hablar de puestos de “difícil cobertura” y donde levantar la voz es pretender que te escuchen en el subsuelo. Así que, festejar que buscas trabajo es todo un avance en la metodología de hacerlo. Vas pasando por 50 expositores y viendo como caza la perrina en cada uno. Que te gusta, compras o te vendes, que no, pasas página. Pero antes de entrar al mercadillo de puestos de trabajo hay un “pre” en una cola que parece diseñada para el Instagram. Y es ahí donde la disposición laboral queda clara. Si cigarrito, cerveza y bostezo se juntan a la espera, igual a: pocas ganas de mercadear. Bolígrafo, folios y jadeo nervioso de piernas igual a carne de roedor de empleo. Ahí empezamos a hablar, cuando de verdad interese una oferta y no solo ir de compras en una feria trazada para la oportunidad. La clave, más que en cuadrar oferta y demanda está en cubrir formación y empleo. Eso tal vez es lo que merma las posibilidades de que no se extingan oficios que claman relevo sin encontrarlo. Y no. Chicos de la cola, no todos podemos ser ticktockers ni vivir de los links del chascarrillo.

Aquí, frente a la IA y a favor del empleo lo que quedan son las manos. Todo lo que requiera ponerlas sobre algo sintetiza el éxito de la nómina. No hay vericuetos ni escapadas, trabajar requiere sangrar por los codos, por los ojos o que te sangren. Nadie regala un sueldo, aunque eso no se enseñe en ningún aula. Y debería aprenders, porque lo hemos fiado todo a un ‘persigue tus sueños’ y ‘si quieres puedes’ sin definir primero que debe ir antes. Para llegar a eso deberíamos haber aprobado Primero de ‘el trabajo trabajo es’ y segundo y reválida de ‘si sueñas con trabajar que no sea vistiendo a Rosalía’. Te matriculas en ‘para que te paguen hay que producir’ y te licendias en ‘ahora encaja donde sepas que trabajar es parte de la vida’. No es fácil el apretón de manos inicial de alguien que se juega los cuartos por lo que cree que pueden hacer las tuyas.

Pero vivir es dar el salto, con vértigo a veces, con los dedos cruzados, siempre, y con intención de ser, de hacerse y sobre todo y esto se enseña en casa, de ser feliz cubriéndote las espaldas con un escudo de respeto, dignidad y profesionalidad.  ¿Vocación?, eso ya es un master que si se mezcla al apretón, a la confianza, a las ganas y al salto pueden ofrecer una «boda» perfecta entre la oferta y la demanda.
 

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