Secundino

Cuando el acoso termina en suicidio

12/06/2025
 Actualizado a 12/06/2025
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El acoso escolar ha sido, es y seguirá siendo la principal preocupación de los centros educativos, porque sus consecuencias pueden ser graves para el resto de la vida de la persona afectada con episodios de estrés, trastornos de ansiedad, crisis de pánico, depresión o aislamiento social en unos niños cuando están empezando la vida y les afecta de tal manera que incluso pueden llegar al deseo de quitársela. Entendemos por acoso escolar ese maltrato físico o psicológico, deliberado y continuado, que recibe un alumno por parte de un compañero o un grupo de compañeros que se comportan con él cruelmente con el único fin de someterlo y asustarlo: insultos, difamaciones, amenazas, chantajes, robos o golpes que provocan el aislamiento total del muchacho que se encuentra en una sensación de indefensión e inferioridad. El acosado se ve en esa terrible situación y sólo le queda una salida: el suicidio. Raro es el mes que no aparece algún caso en la prensa. Este mes están, tristemente de moda, en las Islas Canarias.

La Policía Nacional investiga, como un posible caso de bullying, el suceso en el que un menor de 14 años se precipitó desde un «octavo piso» en el barrio de La Feria, en Las Palmas de Gran Canaria. El incidente tuvo lugar el 14 de abril, sobre las 18:20 horas. Parece milagroso que no se matase después de caer de un octavo piso, pero lo cierto es que el menor, al día siguiente, se encontraba ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos con varios traumatismos de carácter grave. La Jefatura Superior de Policía ha confirmado que el niño se intentó suicidar en un momento en que se encontraba solo en casa con su hermana pequeña, de nueve años. El padre había bajado un momento al portal a realizar una gestión, cuando recibió una llamada de alerta de la madre, que también estaba fuera de casa, pero había visto a su hija llorando a través de una cámara de seguridad en la vivienda. Agentes de la Policía Científica se desplazaron al domicilio, así como del grupo de Homicidios y la Unidad de Atención a la Familia y la Mujer, que se ha hecho cargo del caso, ya que existen indicios de que el menor era víctima de algún tipo de acoso. Por otra parte, la madre del menor asegura que el niño sufría bullying.

Hace sólo dos meses, Lucía, una menor de 12 años que tenía autismo, se quitaba la vida tirándose de un balcón al volver del colegio en Tenerife. Detrás de aquel suicidio existía toda una historia de bullying por parte de sus compañeros, y sus padres tratan de hacerlo público. Su madre, Laura, ahora decide denunciar la falta de movilización del colegio, porque «ha sido un conjunto de muchos errores». Ella sostiene que, si el centro escolar hubiera actuado, su hija hoy seguiría viva. «No creo que sea que no lo viesen, sino que no quisieron ponerlo en manos de nadie». Se llevó a cabo una marcha en la ciudad para pedir el fin del acoso escolar tras el suicidio de esta menor con autismo en Tenerife. La madre afirma que la menor sufría ‘bullying’, aunque el Gobierno canario asegura que no le constaban denuncias previas. 

Actualmente, según el Informe del Programa Pisa-2022, los niños canarios son los que sufren más bullying de toda España, en concreto un 10,2 % superando notablemente la media nacional que se sitúa en un 6,5 %. Canarias lleva cinco años seguidos batiendo récords de suicidios. Un total de 241 personas se quitaron la vida en el Archipiélago en 2023. De ese registro, siete tenían menos de 19 años. Los suicidios entre menores o gente muy joven en Canarias han aumentado exponencialmente en los últimos años. El análisis del Servicio Canario de Salud (SCS) intenta arrojar algo de luz sobre las posibles causas. Apunta que Canarias presenta la segunda prevalencia de trastornos mentales más alta entre todas las regiones de España, con un porcentaje del 21,9 %, según diagnósticos realizados en Atención Primaria. La SCS señala otros factores socioeconómicos y ambientales que también deben ser tenidos en cuenta. Las Islas han mostrado peores cifras respecto al resto del Estado en cuanto a paro, litigios, divorcios y separaciones, riesgo de pobreza o problemas por ruidos. «Todos estos factores se han señalado como factores de riesgo de la conducta suicida». Pero creo que no deberíamos reducirlo a Canarias. El problema es general. 

Lo importante es atajarlo en su comienzo: romper el silencio y encontrar un atajo fiable para descubrir el acoso. Si el director de un centro escolar hace ‘piña’ con los delegados y se gana su confianza, podrá contar en cada clase con los ojos del delegado que le comunica todo lo que sucede en el grupo. El delegado se dará cuenta rápidamente del acoso a cualquier compañero, se lo comunica al tutor o director, y problema resuelto. Así de fácil y sencillo. El acoso se alimenta de silencios y se muere cuando se le descubre. Estoy de acuerdo con Laura, la madre canaria: «El acoso escolar existe porque lo permitimos».

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