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La crueldad y la ternura

03/02/2026
 Actualizado a 03/02/2026
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Hace un par meses, en una noche fría, cerca de casa, vi un gatito negro, muy pequeño, acurrucado e inmóvil. Me acerqué a él, pero ni se movió. Sentí pena y al día siguiente decidí recogerlo en una dependencia, fuera de la vivienda, y ponerle algo de comida y agua. Pero lo único que hacía era esconderse, si intentaba acercarme a él. Días más tarde intenté cogerlo y no sé si me mordió o arañó, pero decidí meterlo en casa. Los primeros días se escondía, pero poco a poco, al sentirse alimentado y querido, fue tomando confianza, buscándome constantemente para subirse a mis rodillas… Por dos veces fue llevado al veterinario. El día de San Antonio recibió la bendición con otras mascotas… Subido al regazo, le gustaba que le acariciaran su pelo negro y suave. A través de él resulta muy fácil descubrir la ternura de Dios Creador. Hace un par de días amaneció muerto en el sofá. Es la experiencia escalofriante de la muerte. Es imposible evitar las lágrimas. Aunque parezca mentira, la ausencia de estos seres deja un enorme vacío. Lo saben muy bien quienes lo han experimentado.

Si esto pasa con estos animalitos, ¿qué sensación debería producir en nosotros la situación de muchos seres humanos en condiciones parecidas de precariedad? Por ejemplo, llegan a la costa, tras una horrenda travesía, hombres, mujeres y niños, esquilmados y engañados por unas mafias sin escrúpulo, que les han prometido el paraíso y bastantes, miles, sí que alcanzan el paraíso, pero quedando sus cuerpos sepultados en el fondo del mar. Son tan hijos de Dios como nosotros y algunas personas que se consideran buenas cristianas, critican a Cáritas por atenderlos, por quitarles el frío y el hambre o llevarlos a un centro de salud. Algún gobierno regional ha bajado la ayuda a Cáritas precisamente por esto. Otros partidos están obsesionados, no tanto con el tema de la inmigración, cuanto contra los emigrantes. Parece que es lo más importante, casi lo único de su programa electoral.

Es verdad que Sánchez corrompe casi todo lo que toca, también en este caso, restando importancia a la justa reivindicación de nuestros obispos, que piden que se reconozcan los derechos de inmigrantes que llevan trabajando tiempo entre nosotros, en condiciones de esclavitud e ilegalidad, haciendo los trabajos que nosotros no queremos hacer. Si quienes aspiran a gobernar España quieren seguir el ejemplo de la cacería despiadada que se está haciendo en Estados Unidos contra los pobres inmigrantes, quienes los voten serán cómplices de la crueldad.

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