La campaña, la pre o lo que sea, no para y no hay tiempo para andar acudiendo a actos de conciliación.El caso ha acabado en el juzgado de Cistierna precisamente por lo mismo: no había tiempo para críticas internas así que el de conmigo o contra mí, dueño y señor del socialismo por aquí, decidió que lo mejor era disolver las agrupaciones locales que no le reverenciaban. Va a haber lío porque una condena podría complicar mucho renovar ciertas ambiciones.
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