Hago una solemne promesa: si la Cultural no gana al Cádiz, da exactamente igual lo que haga el resto de rivales directos, aunque ni uno saque un solo punto, me tiro del barco definitivamente y dejo de vender la moto y creer que la salvación es posible.
Van ya dos amagues, pero este es definitivo. Hasta Córdoba, estaba totalmente convencido de que ibas a pelearlo hasta el final dado tu calendario y el del resto, y a la vista está que con cierta razón viendo cómo estarías sin el 0 de 9 en un trío de partidos donde parecía asequible puntuar.
Ese sábado, tras el gol de Percan en el descuento, flaqueé, pero resultó que todos perdieron. El siguiente domingo, tras caer con el Mirandés, otra vez creí que era el verdadero final, y resulta que palma otra vez el Cádiz que marca la salvación y que, por increíble que parezca, llega a León con una racha de resultados todavía peor que la leonesa.
El tema es que el sábado llegas vivo. Y ya no es creer en el equipo, que los resultados lo hacen difícil. Es hacerlo en los números y en la clasificación, en que si ganas salvo grandes sorpresas cerrarás la jornada a sólo tres puntos de la salvación con 12 por jugarse, que es tener todo abierto. Es que sigue valiendo el argumento de que estás más cerca de jugar enSegunda el año que viene ahora mismo de lo que lo estarás en septiembre si bajas, por mucho que tu proyecto en Primera RFEF fuera a ser seguro puntero.
Es un día para volcarse y creer por última vez. Incidía en ello De la Barrera (si alguien tiene dudas, sí, quiero con todas mis fuerzas y creo que sería la mejor noticia que siga aunque se baje, pese a la puntuación que lleve desde su llegada) y me parece clave. Que al acabar, si no se gana, la gente monte la mundial si quiere, que merecido sin duda será. Pero que no lo haga al minuto 30 con 0-0, porque lo que estarán haciendo es contribuir decisivamente a ese final negativo.
Digo yo que algún día, pese a que nuestros delanteros parezcan tener ahora mismo menos gol que los de un equipo cualquiera de Tercera, si se quedan tres veces solos contra el portero metan uno. Que dejemos de protagonizar escándalos arbitrales en contra, que para cumplirse aquello de que ‘a final de temporada los errores se nivelan’ tenemos que meter cinco atracos de época en los cinco últimos partidos.
Y, a poder ser, que no ser el equipo más desafortunado del planeta, porque es indudable que se han cometido muchísmos errores, pero es que todo lo que puede salir mal, lo hace. Tres goles en propia decisivos en las últimas cinco jornadas, en disparos que van fuera y golpean en un jugador de la Cultural para acabar dentro. Porteros rivales haciendo su parada de la temporada, palos evitando tantos, goles en el descuento... Ese factor suerte que también es decisivo y, tras sonreirte ese año pasado, te está escupiendo en la cara en este.