17/09/2026
 Actualizado a 17/09/2026
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Desde que está jugando «Percan» (Diego Pertejo Canseco), en el Córdoba C. F., miro todos los sábados o los domingos, dependiendo del día que juegue, como le va a él y al equipo de la «madre» de España. El «padre» no es desconocido: es el viejo Reino. Esta frase forma parte del refranero popular y del acervo cultural español, dicha tradicionalmente para explicar de forma simbólica la identidad histórica de España. León puso los cimientos jurídicos, políticos y de soberanía cristiana, con sus fueros y sus leyes indispensables para la posterior unificación del país. Córdoba refleja el peso cultural, científico y filosófico del Califato, que mantuvo la herencia griega y romana no sólo en España si no también en la Europa medieval que era, seamos sinceros, un erial intelectual. Por poner un ejemplo, Tomás de Aquino no hubiese conocido las enseñanzas de Aristóteles de no ser por los cordobeses que conservaron y estudiaron toda su obra. Averroes o Maimónides fueron figuras universales que tenemos que reconocer y admirar. Todo este puñetero rollo para deciros que a un servidor Córdoba le encanta desde la primera vez que fui hace..., demasiadas lunas. Pasear por el casco antiguo de la ciudad, por el barrio judío, por las callejuelas que están al lado de la Mezquita (un pasote, lo mires como lo mires), meterte en cualquier taberna y zamparte un salmorejo o un rabo de toro, entrar en una tienda de marroquinería y observar cómo trabajan el cuero, ir a ver el río, el Guadalquivir, ni más ni menos, a la anochecida, cuándo ves las estrellas asomar en un cielo claro y límpido y crees que las alcanzas con la mano a poco que la estires, para mí no tiene precio. Además, Córdoba no es ni Sevilla ni Granada, por lo que el tema de los bares y los restaurantes, imprescindibles para conocer el alma cualquier ciudad, son mucho más asequibles..., vamos, que no te dan el hachazo cuándo pides una ronda. Al lado de la ciudad, a dos pasos, está Medina Azahara, el «chalé» de vacaciones que construyó Abderramán III para pasar los fines de semana y las vacaciones a los pies de Sierra Morena y que te deja con la boca abierta desde el primer momento que lo pisas. Su esplendor, su magnificencia, no tiene igual en toda la península y no te queda más remedio que admirarla en todo su conjunto monumental. Piensas, al verla, el poder que tenían los califas cordobeses, y por qué Almanzor invadió y destruyó dos veces la ciudad de León cuándo le dio la gana. Ahora, un consejo: no vayáis en verano porque os parecerá estar en el infierno; hacerlo en otoño o en invierno, que para un norteño tiene todo el sentido. Pero no penséis que en diciembre o en enero podréis estar en mangas de camisa, ¡quia!, para super nada: os helaréis por la noche, porque, como os conté antes, estamos al lado de Sierra Morena y se nota. Luego está la provincia...; es grande y está dividida en dos: en el norte, la sierra y en el sur el valle del Guadalquivir, dónde de verdad hace calor. Verás miles y miles de olivos y algunos pueblos que merecen la pena visitar: Cabra, Rute (pueblo en el que pasó varios inviernos Rafael Alberdi, en casa de su hermana, buscando un clima sano, seco y frío para curarse de varias afecciones respiratorias), Priego de Córdoba, Moriles, Doña Mencía (cuándo lo visité lo primero que me llamó la atención fue el nombre, como la uva reina del Bierzo, y que tiene algún paraje inolvidable). Córdoba, pues, es una provincia imprescindible de conocer: su capital es espectacular, como os he contado, pero la provincia también merece demasiado la pena para pasar desapercibida, como, por desgracia, ocurre. También, en eso, se parece a León, su partenaire en eso de crear una nación que conquistó el mundo a base de coraje y algo más. León, en plan turístico, se reduce al Bierzo, a Riaño, a Atapuerca (Astorga), y a las Cuevas de Valporquero, cuándo, en realidad, cuenta con cientos de lugares que pasan desapercibidos al visitante y que, sin embargo, merecerían ocupar el mismo pódium que los que os como primordiales en el ranking mentado. Ir a Córdoba, no tengáis dudas: os encontrareis con lugares increíbles, maravillosos, y también veréis jugar a Percan...; y lo último: no olvidéis nunca lo que manda una madre en la familia. Salud y anarquía.

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