Han dado plantón a Luis Mateo Diez, uno de nuestros vecinos más ilustres. Ha sido abandonado en la soledad de la silla vacía por otro lustroso contemporáneo de la posmodernidad: David Uclés. El autor de moda iba a conversar con nuestro paisano en el Congreso de las Letras de Sevilla, cancelado tras la pataleta premeditada y con ensañamiento perpetrada con el frívolo móvil de vender más ejemplares de su nueva novela, ‘La ciudad de las luces muertas’ (Destino). Obra ambientada en Barcelona, pero que bien podría estarlo en la mayoría de las urbes que corren la misma suerte de tener las farolas fundidas.
El arrebato de Uclés no es más que un reflejo del narcisismo existencial que atrofia todo realismo, incluso el mágico. No solo ha perjudicado a Mateo Diez, sino al abundante elenco de personalidades que acudían a hablar de sus libros. En los tiempos que vivimos, la mente de la gente no es capaz de avistar más allá de su propia conciencia. Si el orbe está sobreestimulado con anabolizantes que engordan el metabolismo de su relevancia, el ambiente literario está dopado con la oxitocina de la vanidad. Curiosamente, encontrar perfiles con la discreción de Luis Mateo Diez es una rareza propia de un realismo mágico sólo visto en historias mitológicas.
El premio Cervantes se ha quedado sin hablar con David Uclés; un servidor tuvo la suerte de charlar con él. Le entrevisté. Es buen chico, aunque de un año a esta parte creo que le ha devorado el diosecillo maligno que entonces ya asomaba tras su boina. En un momento de la conversación, me pidió que no pusiera un titular relacionado con la Guerra Civil, alegando que su libro no versaba sobre el conflicto; leí las seiscientas páginas de su novela y no supe cómo decirle que su obra iba, precisamente, sobre eso. En su lugar, rebatió que su trabajo era una innovación vanguardista del realismo mágico a la altura de los grandes. No sé si alguna de las ancianas de su libro es una encarnación de la abuela que no tiene; lo más curioso es que, a pesar de que La península de las casas vacías según él no habla sobre la Guerra Civil, lleva un año entero abriendo la herida que hizo sangrar a todos los hogares.