Imagen Juan María García Campal

A contracorriente voy

11/03/2026
 Actualizado a 11/03/2026
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Comprenderá, lector, que siendo este aprendiz de escribidor del plan antiguo, si no ya del arcaico, todavía conserve, en su mente y corazón, vivos ecos de una utopía y memoria de conquistas (democráticas). De manera tal que aun alejado del fragor de la batalla electoral -antes solo eran campales y encima las perdía, perdíamos a palo y tentetieso-  y harto desencantado de muchas cosas, de unas por no llegar, de otras por haberse pasado, no vea partido o candidatura alguna que represente totalmente lo que política y socialmente deseo o utópicamente sueño, mas, sin embargo, sí sienta y sepa cuales son los que representan al cien por cien lo que, repito, política y socialmente detesto. La soledad política acaso la deba a mi espíritu crítico y al vital conocimiento de lo «humano, demasiado humano»; lo reprobado, amén de por iguales razones, por memorias y experiencias o «a otro burro con esa albarda» o cuento. Sí, solo sigo las referencias de la campaña electoral en muy tempranas noticias radiofónicas. Y verdad es que, si alguna me llama la atención, después procuro leer sobre ella.  

Y así, no estoy en un sinvivir. Mas bien, por humor, espero la cotidiana oferta u broma del popular candidato milagrero que, si consigue presidir la Junta, todo lo va a arreglar, a golpe de chequera, digo, electoral promesa. Lo de milagrero conste que lo digo porque no consigo alcanzar cómo con menos ingresos -también promete reducción de impuestos- podrá atender un mayor gasto en servicios públicos y ayudas, algunas de varia ridícula ocurrencia. No quiero pensar, aunque sí lo piense, que suponga la enconada perseverancia en la merma de la calidad de los servicios públicos esenciales, léase educación, léase sanidad, léanse ambas e incluso alguno más. Y aún más que lo consiga ejerciendo el, deprimente por tantas veces real, «Prometer, prometo hasta que… y después de… nada de lo prometido». Cuando aún, desde hace años hay que escribir sin hache y con triste signo de exclamación: ¡Ay nuevo Conservatorio! Así que no. El domingo será el que sea el resultado, mas no será mi voto uno de los que en su favor se pueda contar.

Y aún menos, obviamente, lo podrá contar la lista del candidato de los voxistas. Escuchando o leyendo las propuestas de su partido, irremediablemente me acuerdo de la famosa frase de Groucho Marx que dice «Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria», moral, añado.

La izquierda, mientras, en su eterna, estéril división. ¿Tristeza? Mucha, si no toda.    

¡Salud!, y buena semana hagamos.
 

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