Conferencia con una pera berciana

16/06/2026
 Actualizado a 16/06/2026
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Parida de una Conferencia que acabó dándole apellido, la pera berciana tiene una virtud en la que coinciden defensores y detractores: es auténtica. Como el propio Bierzo. Suena a reunión de señores con corbata, a carpetas llenas de papeles. Pero aquí, en este verjel berciano, Conferencia significa otra cosa: Pera. Una de las nuestras que acaba de alcanzar la mayoría de edad europea con la concesión de la Denominación de Origen Protegida.

Y no ha sido una carrera corta. La pera berciana lleva años demostrando lo que vale. Lo ha hecho sin campañas estridentes ni grandes titulares como se suelen hacer aquí las cosas importantes. Primero fue Marca de Garantía. Después llegaron los reconocimientos, los mercados y la convicción de que aquello que nacía entre las laderas bercianas tenía algo diferente. Algo que no podía copiarse ni fabricarse en otro sitio. Y es que, las denominaciones de origen no se conceden por simpatía. No son un premio de consolación sino la certificación de que un producto pertenece a una tierra de la misma manera que la tierra le pertenece a él.

Y pocas frutas son tan bercianas como esta. La pera ha crecido viendo las nieblas del Sil, las heladas tardías, los veranos secos y las manos de quienes siguen mirando al cielo antes que al móvil para saber cómo vendrá la cosecha. Tiene algo de la forma de ser de esta comarca: discreta por fuera, extraordinaria por dentro. Quizá por eso emociona tanto este reconocimiento.

Porque detrás de cada pieza hay un nombre que la ha visto crecer y que no sale en las fotos. Hay cooperativas que aguantan cuando vienen mal dadas. Generaciones enteras empeñadas en que el campo siga siendo una forma de vida y no un recuerdo.

Y también hay una cierta justicia poética. Porque mientras muchas veces aquí seguimos empeñados en buscar fuera lo que tenemos dentro, Europa acaba de decirnos que aquello que cultivamos en casa merece protección, prestigio y reconocimiento. Que esta pera no es una más. Que tiene nombre propio. Identidad.

No deja de tener gracia que a veces tenga que venir Bruselas a recordarnos el tesoro que guardamos en el cajón de la cocina. Así que sí. Hoy toca celebrar, brindar con vino de la DO Bierzo, acompañarlo con un botillo con IGP y terminar la comida con una pera que ya no necesita apellidos para demostrar quién es. 

Porque después de tantos años esperando, la pera berciana ya tiene DOP. Y pocas veces una fruta ha contado tan bien la historia de toda una comarca.
 

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