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Como del rayo

12/02/2022
 Actualizado a 12/02/2022
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Se nos ha muerto como del rayo. Por eso no paran de venirme a la cabeza los versos de la elegía que Miguel Hernández le dedicó a Ramón Sijé. Esos versos llenos de rabia, que no perdonan, dicen, a la vida desatenta. Pavorosos también cuando habla de su deseo de escarbar la tierra con los dientes para desamordazar y regresar al amigo.

De igual manera, un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado, Fernando, y llevamos una semana desconcertados y furiosos, sin poder ni querer creerlo.

Muchas personas han escrito durante estos días sobre la muerte de Fernando Marías. Sólo puedo decir que todo lo que he leído es verdad. Su familia, su pareja, sus amigos y los que le queríamos y admirábamos hemos rastreado en esas líneas nuestras historias y recuerdos a su lado.

En esos textos aparecían sus libros, llenos de personajes y personas, y plenos de él mismo. Su entusiasmo creador y su determinación para poner en marcha proyectos culturales de todo tipo: literarios, cinematográficos, teatrales, viajeros, o incluso de una especie que todavía no existía pero que él estaba a punto de inventar.

Además de recordar lo suyo más suyo, en las vivencias de los otros he redescubierto las propias. Aquella vez que me presentó un libro -y hasta dos- o que me invitó a participar en una antología de relatos de género fantástico. O esas veces que a muchos nos escuchó y nos preguntó qué tal, qué estás escribiendo, y nos dijo: tú sigue. Supongo que es inevitable pensar en otros en modo espejo, pero eso sólo ocurre con aquellos cuya generosidad vuelve visibles a los demás.

Y así era Fernando.

Me ha gustado un recuerdo que ha contado el escritor David Torres en ‘Público’, de una vez que le preguntó medio en broma cómo podía ser tan bueno y él le dijo que «la bondad es el mejor negocio que hay y además no cuesta nada». La inteligencia que se descubre bajo esa frase es de varias capas y creo que llega hasta lo más profundo de cómo era Fernando Marías, que se nos ha muerto como del rayo.
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