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Coherencia y oportunismo

04/10/2025
 Actualizado a 04/10/2025
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En todas las discusiones que tengo con mi hija de catorce años, le exijo que hay que intentar por todos los medios ser coherentes. Lo sé, la coherencia está en peligro de extinción, pero no me cansaré de reclamarla una y otra vez. Lo hice la semana pasada y lo vuelvo a hacer esta. Es uno de los valores que debe regir nuestra conducta personal, ya que la falta de esta convierte a una sociedad en un lugar indeseable. 

No sé si existirá vacuna efectiva para la pandemia actual de la incoherencia, pero al menos no me resisto a denunciar situaciones que dejan a más de uno con las vergüenzas al aire. Me voy a servir de dos ejemplos actuales para desenmascarar a aquellos trileros que se dedican a dar lecciones magistrales de moral y de ética.

Lo que ha ocurrido en relación con los fallos de las pulseras antimaltrato y la indefensión que han sufrido las mujeres víctimas de violencia de género es indescriptible. Lo mismo que ha pasado con la nefasta gestión del cribado de cáncer de mama en Andalucía. En ambas situaciones estamos hablando de que lo que está en juego es, ni más ni menos, la vida. No sé a ustedes, pero a mí no se me ocurre algo más importante. Pues ni con esas, aquí no asume responsabilidades ni el Tato, más allá de unas disculpas con la boca pequeña, cuando lo que corresponde es pedir perdón y luego dimitir. 

Cuando se conoció el caso de las pulseras antimaltrato, las hordas de la derecha pidieron la cabeza de la ministra Ana Redondo. Lo mismo que han hecho las hordas de la izquierda con la consejera de Sanidad de Andalucía, Rocío Hernández.  Y cuando me refiero a las hordas, incluyo a políticos, opinadores y periodistas travestidos en comisarios políticos. Si a ambos bandos les importa tanto la vida de las mujeres, ¿por qué meten la cabeza bajo tierra como miserables avestruces para evitar ser coherentes denunciando y pidiendo la dimisión de la ministra y la consejera?

El siguiente caso merecedor de poner la lupa sobre él es lo ocurrido con la flotilla humanitaria con destino a Gaza. Tiren de hemeroteca o recuerden cómo algunos amigos y familiares se indignaron cuando diferentes influencers y youtubers fueron a Valencia a ayudar a los afectados por la Dana y se les acusó de oportunistas por estar emitiendo en vivo su gesta solidaria. Entonces, entiendo que también sea una vergüenza lo que han hecho algunos de los integrantes de la flotilla humanitaria ¿no? Pregunta retórica que tendría un rotundo sí como respuesta si la coherencia rigiera nuestras vidas. No lo voy a negar, ser coherente es difícil, pero creo que merece la pena.
 

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