Ya están ahí, coged las horquetas. Ya pasaron los Antruejos y el rito de la ceniza nos volvió ayer a recordar cuál es nuestro sitio. Las cuentas cofrades nos bombardean en Instagram con lo que asoma ya por aquella esquina de la calle Ancha, hoy en obras, en la que mañana sonará ‘Por los siglos de los siglos’ tras el Nazareno. Que ya cobra sentido lo que muestra aquella obra esculpida en piedra entre Santa Nonia y la iglesia del Mercado. Que, generación tras generación, nuestra identidad cofrade regresa, quizá cada vez con más fuerza, para poner en la calle 40 actos y procesiones en solo 10 días. No habrá que esperar mucho ya para vivir en esa constante excitación, que combina paso lento y doble paso con carreras calle abajo y ajetreados ziz zags buscando el mejor sitio para ver lo que durante todo el año solo son estampas, recuerdos, vídeos bien editados. Para volver a vivir entre túnicas y varas.Para volver a sentir lo que solo sentimos en Semana Santa.
Ahora sí que sí. El Viernes de Dolores se acerca y, con la Cuaresma ya en marcha y las marchas sonando en bucle en el móvil, nuestra agenda se llena de citas en iglesias, de compromisos con nuestras cofradías, de encuentros con las imágenes que tanto significan para cada uno. Ya huele a incienso en esta ciudad y es que ya son menos de 40 días los que tendrán que pasar para que podamos volver a ver a esa ‘Morenica’ que es ‘Eterna’, como eterna es la Pasión de los miles de papones de León, que no conocemos el desaliento. Ni aunque las batallas se sucedan, los conflictos nunca se apaguen o las luchas de los egos provoquen vaivenes antológicos entre unas y otras cofradías y bandas de música.
Todos sabemos lo frágil que puede llegar a ser el éxito de un grupo de música, por lo que viene bien recordar que los buenos momentos no llegan porque sí y tomar consciencia del momento álgido que viven nuestras formaciones musicales de Semana Santa, con las agrupaciones a la cabeza. El Nazareno tocando de tú a tú con la mismísima Virgen de los Reyes, la Bienaventuranza regresando a Sevilla junto a los de Javi Cebrero, Angustias regalando a León su solidez y un sentimiento de cofradía pocas veces visto antes y el Poder, que fue la banda de moda el año pasado, sobreviviendo a algún que otro terremoto con la cabeza alta y la calidad musical cosechada, intacta. Y así, varias bandas más. No hay suficientes aplausos ni palabras para agradecer lo que buenos músicos y buenos papones están consiguiendo, haciendo historia para León y su Semana Santa. Y el éxito no es más que trabajo, en cada ensayo, en cada procesión, en cada crisis también. Las citadas y todas las bandas de León lo tienen perfectamente grabado en las cornetas y en el alma. Y si se logra sostener esto en el tiempo, seguiremos viviendo años gloriosos para nuestra centenaria y querida Semana Santa.